Las diferentes manifestaciones que se presentan y se resaltan hoy en el país no son fuertes, son manifestaciones de fuerza, representan causas loables, pero no tienen detrás una estructuración solida, si la tuvieran no se manifestarían con fuerza, sino que serian un movimiento social fuerte.
La apatia, la falta de conocimiento y/o el mismo mal ejemplo del uso de la fuerza, hace que las manifestaciones, como la del Catatumbo, no cuenten con un verdadero apoyo ciudadano. Tal vez el egoísmo de proteger lo poco que se tiene y no arriesgar nada por una causa común, donde al principio pueden perder un poco y al final ganar todos, produce que los pocos que protestan para hacerse notar y a falta de un dialogo argumentado, usen la fuerza, lo cual, conlleva a que el desenlace de las manifestaciones sea inane, pues se logran acuerdos a la fuerza, en los casos que se logran, pero, esos logros son superficiales, paños de agua tibia para calmar la violencia, como sucedió con el paro de los cafeteros, que a pocos meses de un acuerdo con el gobierno, han dicho que volverán a manifestarse por que no hubo una solución de fondo.
Se podría decir que en estos procesos, la palabra “pueblo” intenta capturar la idea de que cada persona que hacen parte de los campesinos, por ejemplo, están de acuerdo con dichas manifestaciones. pero cuando los problemas continúan, por que fue un acuerdo con unos pocos, la conclusión es que se encuentran en el mismo estado problemático, o aumentado, pues según el Estado, ya emitió directrices para brindar soluciones.
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