La proyección a la comunidad, está concebida como parte de la misión, por casi todas las Universidades del país, la Universidad de la Amazonia ubicada en Florencia departamento de Caquetá, no es la excepción, pero a pesar de que muchos integrantes de la comunidad académica son personas muy honorables y estudiosas, algunas políticas institucionales dejan mucho que desear y hoy sucedió algo que rebosó la copa de mi silencio; por orden de las directivas de la Universidad no permitieron que un grupo de campesinos pudieran realizar un conversatorio con estudiantes y personas interesadas sobre el tema agrario, los sacaron de una de las instalaciones como si esta población de la sociedad civil infringiera no sé qué estándares de esta institución pública.
Estos hechos los pude presenciar cuando campesinos y estudiantes ingresaron en horas de la tarde, del día 19 de septiembre, a la sede Centro de la Universidad, pues en la sede principal del barrio Porvenir, donde inicialmente se tenía programada la actividad, no se pudo realizar por que al parecer se rompió un tubo de aguas negras que generaba un riesgo de infección para la población universitaria, por lo cual suspendieron las clases hasta la siguiente semana, no obstante el sindicato de profesores ASPU denunció que esto se hizo deliberadamente para evitar la actividad con los campesinos en las instalaciones de la Uniamazonia.
La universidad, que se concibe como una comunidad de libertad académica, de libertad de ideas y pensamiento, se convierte en muchos casos, en refugio de las ideas de los más oprimidos, incluso en refugio habitacional, como ocurre con 300 familias desplazadas por la megaobra de Idroituango que se instalaron desde el mes de marzo del año en curso en el Coliseo de la Universidad de Antioquia, la cual los viene apoyando no solo con la estadía sino con la asesoría del Consultorio jurídico (ver video), es decir, la universidad nutre a los ciudadanos de lo que tiene. Pero para pesar de los campesinos de Caquetá, en la Uniamazonia no encontraron ningún refugio, ningun apoyo, ninguna madre, solo el rechazo que los obligó a salir corriendo de las instalaciones como si fueran indignos de pisar esa “alma mater”.
La universidad, que se concibe como una comunidad de libertad académica, de libertad de ideas y pensamiento, se convierte en muchos casos, en refugio de las ideas de los más oprimidos, incluso en refugio habitacional, como ocurre con 300 familias desplazadas por la megaobra de Idroituango que se instalaron desde el mes de marzo del año en curso en el Coliseo de la Universidad de Antioquia, la cual los viene apoyando no solo con la estadía sino con la asesoría del Consultorio jurídico (ver video), es decir, la universidad nutre a los ciudadanos de lo que tiene. Pero para pesar de los campesinos de Caquetá, en la Uniamazonia no encontraron ningún refugio, ningun apoyo, ninguna madre, solo el rechazo que los obligó a salir corriendo de las instalaciones como si fueran indignos de pisar esa “alma mater”.
A pesar que en la misión de la Uniamazonia expresa que promueve una educación democrática, que estimula la vinculación de la comunidad académica en la solución de la problemática regional, que busca consolidar valores que promuevan la solidaridad, la convivencia y la justicia social, con evidencias como estas, de no permitir la entrada de un grupo poblacional tan importante como los campesinos a un conversatorio, se ve que hace todo lo contrario.
